miércoles, 24 de agosto de 2011

La Rosa de Paracelso

(Cuento de Jorge Luis Borges,  del que hoy hacen 112 años de su nacimiento)

En su taller, que abarcaba las dos habitaciones del sotano, Paracelso pidio a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discipulo. Atardecia. El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares. Levantarse para encender la lampara de hierro era demasiado trabajo. Paracelso, distraido por la fatiga, olvido su plegaria. La noche habia borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta. El hombre, soñoliento, se levanto, ascendio la breve escalera de caracol y abrio una de sus hojas. Entro un desconocido. 

lunes, 22 de agosto de 2011

San Cristóbal y Anubis

Fulcanelli en El Misterio de las Catedrales nos llama la atención sobre la figura de San Cristóbal. Aquí trataremos de dar una visión completa de la leyenda y no del posible personaje histórico, pues nos interesa el mito, así como su relación con un dios del pasado tal y como es Anubis, relacionados ambos como una alegoría alquímica.

Según la leyenda transmitida por el arzobispo italiano Jacobo de la Vorágine (siglo XIII) en su Aurea legenda, San Cristóbal era un gigante cananeo que medía unos cinco metros, fuerte como un mulo, que vivió durante el siglo III y tenía de nombre Ofero (Oferus). Como era la persona más fuerte de por allí, quiso servir solo a alguien más poderoso, así que tomó por amo a Satanás, pero lo abandonó al ver que temía el nombre de Dios, así que tomó por maestro a un ermitaño cristiano que le enseñó la nueva fe. Resulta que el ermitaño se dedicaba a guiar a los peregrinos a través de un río, pero al morir este, Ofero al estar tan fuerte se dedicó a cruzar a los peregrinos directamente sobre los hombros. Un día, quiso cruzar un niño, y al cogerlo, vio que pesaba un quintal. Ante el hecho, nuestro gigante se sorprendió, y fue entonces cuando el niño le dijo que era Jesús y que pesaba tanto por llevar los pecados del mundo. Tras cruzarlo, este lo bautizó con el nombre de Cristóbal, del griego Χριστοφορος, es decir, Christoforos, el portador de Cristo, y le dijo que fuse a predicar a Samos y Licia, ya haciendo milagros tan espectaculares como el de plantar un palo en el suelo y que brotara al instante un árbol.

sábado, 20 de agosto de 2011

Aurea Catena Homeri

Tengo el gusto de poner un libro infinitamente útil, práctico y aclaratorio. Se trata del Aurea Catena Homeri, o la Cadena Dorada de Homero, libro anónimo editado por Anton Josef Kirchweger in Leipzig (Alemania) en 1723. El texto no tiene desperdicio, es muy extenso y fácil de leer, intercalando tanto teoría como práctica. Tuvo muy entretenido en sus días a Goethe, y Fulcanelli lo consideraba una obra que valía su peso en oro.

Como suele pasar en estos casos, siento no poder darle las gracias al traductor de la obra al castellano, pues desconozco de quien se trata, al ir firmado solo por "Traducción L." Sea quien sea ese L., mi más sincero agradecimiento, y espero que no le incomode ver aquí colgado el libro en cuestión.

[Editado preventivamente por la nueva ley]

viernes, 19 de agosto de 2011

Agricultura Celeste

En la alquimia, como casi todo, se ve muy influenciada por acciones que ocurren fuera de este mundo. En este artículo, más que dar un repaso teórico a cosas ya de sobra repetidas por cualquier página, intentaré explicar un poco por encima algunos datos a tener en cuenta cuando uno quiere hacer verdadera alquimia. Por ello, trataré de uno de los astros que más nos influyen: la Luna.

miércoles, 3 de agosto de 2011

María la Judía, su tribikos y una idea sobre su Materia Prima

Zósimo de Panápolis, alquimista del siglo IV d.C., nos habla de un personaje que se conoce como María la Judía, María la Hebrea o bien Miriam la Profetisa. Se la tiene por una de las primeras mujeres alquimistas de la historia y, aunque se dice autora de varios textos que pululan por el mundo, lo más seguro es que si hubiera escrito algo ya hubiese desaparecido.

lunes, 1 de agosto de 2011

Icebergs Filosóficos

En la Naturaleza existen unas poquísimas sustancias que comparten una extraña propiedad. Estos compuestos, y parece que pocos científicos se han interesado en estudiarlos más a fondo, cuando se enfrían por debajo de su punto de fusión (es decir, cuando se congelan) aumentan su volumen, por lo que, al tener la misma cantidad de materia, si son dejados sobre su misma sustancia en estado líquido flotan sobre estos. Este es el motivo por el cual revientan las latas de refresco en el congelador, o porqué el hielo flota, hecho que nos resulta natural y carente de significado oculto.